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Bernard Lonergan, ¿un autor para nuestro tiempo?

Bernard Lonergan:

Un Pensador para la Era de la Complejidad.

En un mundo donde la información fluye a velocidades sin precedentes y las crisis de sentido proliferan, el pensamiento de Bernard Lonergan (1904-1984) emerge con una relevancia sorprendente. Filósofo, teólogo y economista, Lonergan dedicó su vida a desarrollar un método que permitiera comprender la realidad con rigor y profundidad, sin caer en reduccionismos. En una época marcada por la fragmentación del conocimiento y la polarización ideológica, su propuesta de un enfoque integrador y autotrascendente se vuelve indispensable.

¿Por qué Bernard Lonergan es un autor para nuestro tiempo?

Porque nos ofrece herramientas conceptuales para navegar la complejidad sin perder el rumbo. En un mundo de crisis epistemológica, su teoría del conocimiento nos ayuda a discernir entre lo superficial y lo profundo. En una sociedad fragmentada, su método integrador nos muestra cómo construir diálogos genuinos. Frente al auge de la automatización, su visión de la educación nos recuerda la importancia de cultivar el pensamiento humano. Y en medio de una crisis de sentido, su enfoque de la trascendencia nos invita a buscar una vida auténtica.Lonergan no es un pensador de respuestas fáciles ni de slogans. Es un filósofo de la paciencia intelectual, de la búsqueda rigurosa y del compromiso con la verdad. Su legado no solo ilumina nuestro tiempo, sino que nos desafía a vivir con más inteligencia, más ética y más profundidad.

1. La Comprensión como Clave del Progreso. 

En su obra más influyente, Insight: Un Estudio sobre la Comprensión Humana, Lonergan analiza el proceso cognitivo humano y nos invita a descubrir cómo adquirimos conocimiento. Su premisa fundamental es que el entendimiento no es un acto pasivo, sino un proceso dinámico y autocorrectivo que implica experimentar, cuestionar, comprender, juzgar y decidir. En una sociedad donde la sobrecarga de información muchas veces sustituye la reflexión profunda, Lonergan nos recuerda que la clave del auténtico conocimiento radica en el insight, ese momento en el que nuestra mente logra una comprensión genuina y transformadora.Este énfasis en la autoapropiación del conocimiento tiene implicaciones fundamentales para nuestra era digital. En un mundo saturado de datos, la verdadera sabiduría no consiste en acumular información, sino en discernir qué es relevante, cómo se conecta con otras disciplinas y cómo puede aplicarse para mejorar la vida humana. Lonergan nos advierte sobre los peligros del "psicologismo", el "sociologismo" y otras formas de reducción del pensamiento que simplifican la realidad y obstaculizan la búsqueda de la verdad

2. Método y Transdisciplinariedad:

Pensar más Allá de las Fronteras.

En su obra Método(Method), Lonergan propone un método riguroso para integrar diferentes formas de conocimiento. Su idea de un método heurístico permite articular disciplinas que normalmente operan de manera aislada: filosofía, ciencia, economía, teología y humanidades. Esta propuesta resuena en la era actual, donde las soluciones a los grandes desafíos requieren enfoques interdisciplinares. Su método se estructura en ocho etapas, que van desde la investigación hasta la comunicación, pasando por la interpretación, la historia, la dialéctica y la fundamentación. Aunque pensado inicialmente para la teología, este marco puede aplicarse a cualquier área del conocimiento, proporcionando un esquema para articular investigaciones complejas sin perder la coherencia interna. Esta idea es especialmente útil en una era donde la especialización extrema puede llevar a la fragmentación del saber.

3. Cosmópolis: Hacia una Sociedad Inteligente y Ética. 

Otro de los conceptos centrales de Lonergan es Cosmópolis, su visión de una sociedad que trascienda la tribalización y la fragmentación ideológica a través del compromiso con la inteligencia y la autenticidad. Frente a las crisis de la posverdad, el relativismo extremo y la erosión de las instituciones democráticas, Lonergan propone que el progreso humano solo es posible cuando individuos y sociedades adoptan un ethos basado en la búsqueda sincera de la verdad.Su propuesta no es utópica ni ingenua. Reconoce que las sociedades están plagadas de sesgos, ideologías distorsionadas y estructuras de poder que refuerzan falsedades. Sin embargo, insiste en que el progreso genuino solo ocurre cuando un número suficiente de individuos logra un nivel de autoapropiación intelectual y ética que les permite cuestionar esas distorsiones y actuar con responsabilidad.En términos prácticos, esto implica fomentar una cultura del pensamiento crítico, la reflexión metacognitiva y el compromiso con el bien común. En un mundo donde los algoritmos amplifican la desinformación y las cámaras de eco refuerzan narrativas simplistas, la visión de Cosmópolis se vuelve más urgente que nunca.

4. Educación y Formación Integral:

Aprender a Aprender.

En su Filosofía de la Educación Lonergan anticipa muchos de los debates contemporáneos sobre el aprendizaje. Critica el modelo educativo mecanicista, que convierte el conocimiento en un simple proceso de memorización, y aboga por una formación integral que desarrolle la inteligencia crítica y la creatividad. Para Lonergan, la educación no consiste solo en la transmisión de información, sino en la transformación del sujeto que aprende.Su enfoque es especialmente pertinente en la era del aprendizaje automático y la inteligencia artificial. Mientras que las máquinas pueden procesar información a velocidades inimaginables, la capacidad humana de reflexionar, formular preguntas y generar significado sigue siendo insustituible. El modelo lonerganiano de educación enfatiza la importancia de cultivar la comprensión en lugar de la mera adquisición de datos, algo crucial en un mundo donde la automatización redefine el papel del conocimiento humano.

5. La Economía y la Ética del Desarrollo Sostenible.

Menos conocido es el trabajo de Lonergan en economía. Su teoría económica, aunque menos desarrollada que su filosofía y teología, ofrece ideas poderosas sobre la sostenibilidad y el equilibrio entre producción y distribución. En un momento en que el mundo enfrenta crisis económicas recurrentes y una creciente desigualdad, sus análisis sobre los ciclos económicos y la necesidad de estructuras financieras éticas son más relevantes que nunca.Lonergan argumenta que los problemas económicos no pueden resolverse solo con medidas técnicas o políticas monetarias; requieren una comprensión profunda de la interconexión entre valores, estructuras sociales y procesos económicos. Esta visión ética de la economía se alinea con los debates actuales sobre el capitalismo consciente, la economía del bien común y las finanzas sostenibles.

6. La Trascendencia como Proyecto Humano.

Finalmente, Lonergan no solo es un filósofo del conocimiento, sino también un pensador de la trascendencia. Su concepto de "conversión intelectual, moral y afectiva" no se refiere únicamente a un cambio de creencias, sino a un proceso de maduración personal en el que la razón, la ética y una espiritualidad  aut{entica se integran de manera coherente. En una sociedad donde muchos buscan sentido en experiencias fragmentadas, Lonergan ofrece una visión unificada de la existencia humana. Su idea de la autoapropiación invita a las personas a tomar posesión de su propio proceso de conocimiento y crecimiento, alejándose de visiones deterministas o fatalistas.

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